Não são monumentos que te fazem olvidar

O que a tua memória sempre pediu!

Revejo-te numa fotografia.

Faces pálidas, cabelos escuros – na contraluz.

Lábios sensuais rasgam o teu sorriso nostálgico.

Em certos momentos acredito que me sussurram:

«Que me dices?

Tu me quieres?

Yo te espero caliente!

Mi cuerpo caliente balancea las piernas e mi pecho suspenso!

Tu me quieres?

Responde-me! Sancho!

La noche se inicia y mis venas requieren tu sangre oculto!

Sancho!

Calienta-me!

La noche esta fría!

La guitarra de Alonso en la carretera no se queda en lo vació de su pensamiento.

E su miente está perdida, Sancho!

Pide a Alonso que se vaya a Khajuraho.

Tiene la una bruja.

Que se vaya lo espirito de su mujer!

Ven Sancho!

Que te quiero caliente!

El incienso se muere.

Yo te quiero con mi vida, Sancho!

No puedo esperar más tu sudor»

O ar está quente e húmido.

De facto, a cor dos muros esbate-se com o tempo.

Lanço um último olhar a este formidável monumento e vou-me dali embora.

Faltam cinco minutos para o último autocarro para Nova-Deli.

Khajuraho

Advertisements